sábado, 4 de diciembre de 2010

Un comentario amigo

Como primer post traigo la nota de un amigo sobre las ultimas declaraciones de la ultima adquisicion de los K



El Indio Solari y el "crepúsculo de los ídolos"
(Me tomo una licencia y dejo de lado los temas que en general tratamos en el blog, para una "catarsis" personal)



La última entrevista al Indio en el programa de Pergolini sumó una nueva "desilusión" a muchos ricoteros.
Como le comentaba a un amigo, en los noventa, el ritual de pertenecer a esa tribu urbana que seguía a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota se convirtió de alguna manera en una "trinchera de resistencia" cultural en plena restauración conservadora (posmodernismo y neoliberalismo en el mundo y su versión criolla en el menemismo)
Personalmente pertenezco a la generación que no llegó a ver los shows más intimistas de los "Redondos y su Ballet", con los monólogos de Enrique Syms, la actuación de las "Bay Biscuits" (entre ellas Fabiana Cantilo) y Monona Blues y el famoso reparto de redonditos de ricota entre el público. Para los que entramos a la "tribu" en los noventa esto ya era parte del "mito" de una época de oro, siempre mejor que la que nos tocó a nosotros. Puteábamos contra esa maldita dictadura del tiempo que nos tocó y que nos impidió ver a Luca y a Sumo, ya que no era un "verdadero redondo" aquel que a la vez no veneraba a Luca Prodan (de la misma manera que ya desde entonces, odiaba a Petinato, "el periodista que se muere por tocar"). Pero bueno, si seguimos con la misma lógica -nos consolábamos- tampoco vimos a Morrison, ni a Janis y ni al gran Jimi Hendrix, ni a...entonces esto es lo hay y seamos "patriotas de nuestro tiempo".
Igualmente esos años tuvieron su mística...Los primeros Obras a principio de los noventa, el Microestadio de Lanús, las 40 mil personas en el Centro Municipal de Exposiciones (ahí si estuvo "el pogo más grande del mundo") hasta Huracán, Racing....y hasta ahí llegué yo.
Sin internet, ni sms masivos como hoy, primero era una versión "che dicen que hacen otra vez Obras" y después la confirmación en algún programa de radio y había que empezar a juntar las monedas para que, en el caso de los que vivíamos en los fondos del conurbano, alguna delegación "viaje hasta Capital" y consiga las entradas. Alquilar los micros, pintar las banderas y tratar de llegar sin que te lleve o te pegue la cana y el desafío de superar (en número o en bandera) a la "la banda de Aldo Bonzi", misión imposible, a fuerza de pura gente y creatividad se habían convertido (por lo menos en aquella época) en una especie de "barra brava" de los redondos.
Y para aliviar la espera hasta el nuevo "ritual", intercalábamos a Las Pelotas o los Divididos los fines de semana en Teatro Arpegios o Cemento en el bajo (donde la mierda de Chabán empezó a sembrar el futuro Cromagnon), Arlequines y otros lugares de los que hoy no recuerdo sus nombres, y cada tanto no se descartaba Memphis o La Misissipi.
Pero la cuestión no terminaba ahí, la otra parte del tiempo se ocupaba hurgando en disquerías o entre amigos y conocidos para conseguir alguno de los grabados en vivo (Paladium del 85, la Equina del Sol del 8?), había que adquirir un TDK que garantizaba "calidad", grabar y fotocopiar en color la tapita "original". Allí descubríamos los inéditos (Mi genio Amor, El regreso de Mao, De estos polvos, futuros lodos y mis preferidas Roxana Porchelana o el Rock de las Abejas). También buscábamos como oro las entrevistas en Piso 93, el único programa radial en el que daban notas. En mi caso (y supongo muchos pibes del conurbano) los redondos fueron una especie de puerta de entrada al pensamiento critico. Los debates hasta "filosóficos" sobre el significado de las letras estimulaban el pensamiento y eso en parte se lo debo a los redondos y a cierta cultura rock en general. Muy distinta y por supuesto con mucho mas amplitud que la cultura a la que "condena" el conurbano a la mayoría de los pibes (cumbia villera, Tinelli y el Diario Popular), cultura que hoy es "estetizada" por ciertos intelectuales peronistas como la máxima expresión de la "esencia conurbana".
Y toda esa "militancia" ricotera tenía sus motivos, no solo tocaban el mejor rock, sino que eran rebeldes. La independencia era su sello y en la poética de las letras había rebelión, ya sea contra la moral burguesa y su condena de las drogas y contra las instituciones del "sistema". Y todo eso hecho con el mejor rock and rol. Ese era el pacto, eso era lo que los redondos expresaban de la juventud y la juventud quería eso de los redondos.
La muerte de Walter en ese fatídico abril del 91 y sobre todo la escasa reacción de la banda ante el asesinato, fueron un primer punto de inflexión, una sombra sobre los ídolos. El siempre ácido Syms se lo dijo secamente: "Indio, mataron un invitado tuyo en la puerta de tu casa y vos no hiciste nada". Y nosotros odiábamos al lumpen de Syms, pero se volvía más difícil defender al Indio (salvo los "cabeza de tacho" que los hay y muchos) y sabíamos que había algo de verdad en esa acusación lapidaria
Hoy vemos al Indio diciendo que habló con "Hanibal" porque es un ricotero por excelencia y que está contento con los discursos de Cristina en la ONU, a tan solo días de que aliados que sostienen a este gobierno hayan matado a Mariano Ferreyra y a dos miembros de la comunidad Qom en Formosa.
Nuestra lectura de "Todo un palo", "Todo preso es político" o "Fuegos de Octubre" no era precisamente esa.
Pensamos que la atracción o el gusto por lo que expresa una obra estética, no está directamente relacionada con los posicionamientos políticos del artista, la obra puede ser "revolucionaria" o una gran "expresión de su época" o incluso adelantar el futuro, aunque las posiciones políticas individuales de artista sean de las más reaccionarias (Borges quizá sea el ejemplo mas cabal de esta "contradicción"). Pero en el caso de los redondos, la rebelión era parte del "pacto" y el arte de su rock and rol -sin duda, de lo mejor que dio este país- estaba cruzado por el llamado a la resistencia y una clara ubicación política ante el sistema.
Pero más allá de que el artista, como creo que es este caso, prácticamente se independice de su obra (o de lo mejor de su obra), no niega el carácter de lo que la obra fue (y es). Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota expresaron una época o a la juventud que quería "sobrevivir" a una época de pobreza y superficialidad cultural. Por eso podemos dejar que el Indio "twitee" con Anibal, lamente a Néstor y festeje Cristina...Nosotros podemos seguir disfrutando de Ji, Ji, Ji y seguir animando los "Fuegos de Octubre".

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